Soy una empresa y tengo una inspección fiscal: ¿por qué a mí?
Cada año, la Administración tributaria francesa lleva a cabo varias decenas de miles de inspecciones a empresas. La selección de una empresa para una inspección fiscal se realiza, en la gran mayoría de los casos, sobre la base de criterios objetivos. No obstante, para una empresa resulta difícil entender por qué ha sido elegida a ella y no a otra.
La elección de las empresas inspeccionadas no es fruto del azar. Teniendo en cuenta el importe de las cantidades recuperadas cada año, es evidente que la estrategia de la Administración tributaria está bien engrasada. Parece que ciertos indicios en particular la alertan y la convencen de que es necesaria una inspección fiscal. Cuando una empresa se encuentra en alguno de estos supuestos, corre el riesgo de ser objeto de una inspección fiscal.
Relaciones con el extranjero
Tanto en el plano comercial como en el financiero, los intercambios con el extranjero forman parte de los elementos que pueden llamar la atención de Hacienda. Los paraísos fiscales son fuente de tentaciones y, desde el momento en que la fiscalidad es ventajosa, habrá que plantearse preguntas sobre el funcionamiento de la empresa. La fijación de los precios de compra/venta suele formar parte de los interrogantes, ya que pueden ser la base de una evasión fiscal organizada.
La verificación de contabilidad (vérification de comptabilité) suele elegirse para este tipo de situación. El agente tributario podrá hacer uso de su derecho de comunicación para detectar si existen anomalías en el plano fiscal.
La titularidad de sociedades extranjeras
Cuando se poseen sociedades en el extranjero o cuando se han abierto filiales fuera de Francia, las declaraciones de los ingresos generados son objeto de un examen minucioso. Es relativamente frecuente que los contribuyentes olviden o intenten ocultar los ingresos obtenidos en el extranjero.
A veces olvidan que una empresa extranjera que obtiene beneficios como consecuencia de una explotación en Francia está obligada a declarar sus ingresos en Francia. Esta situación es frecuente, por lo que recurrir a la inspección fiscal permite recuperar un gran número de cantidades no declaradas inicialmente (IVA, impuesto sobre sociedades, CET…).
Una empresa con actividades sensibles
La construcción, la restauración o incluso actividades como la compraventa de metales preciosos se ven afectadas algo más que la media por la ocultación de actividad. Por ello, la Administración tributaria está más atenta a estos sectores de actividad. Se organizan inspecciones fiscales para verificar que todos los empleados están dados de alta y si se produce blanqueo de capitales en estas empresas. En la restauración, el problema es sobre todo el manejo diario de grandes sumas de dinero en efectivo. Por eso, los profesionales se ven a veces tentados de no declararlo todo.
Una tasa de rotación de existencias demasiado baja
En la declaración anual, una tasa de rotación de existencias poco elevada puede hacer suponer que la empresa practica una infravaloración para reducir el importe de su tributación. Una observación de este tipo puede, por tanto, dar lugar a una inspección fiscal para verificar la realidad al cierre del ejercicio anual.
La contabilidad se examinará entonces con lupa y podrán verificarse las existencias en los locales de la empresa. Si se ha alterado la realidad para presentar una declaración falsa, la regularización fiscal llegará rápidamente. Por tanto, se recomienda presentar una declaración sincera y exacta para evitar este tipo de desenlace.
El rendimiento del personal
Cuando el ratio de rendimiento del personal es bajo, la cifra de negocios por empleado es baja. La Administración tributaria deberá preguntarse si se trata de la realidad o si esta característica refleja la voluntad de ocultar parte de los ingresos. Las omisiones o los errores en los ingresos también pueden estar en el origen de tales cifras en la declaración.
La declaración de pérdidas importantes
Si una empresa declara pérdidas elevadas pero no contempla ningún plan para enderezar la situación, la Administración tributaria tendrá sospechas. Se trata de verificar si las pérdidas son reales, si están sobrevaloradas o si se ocultan ciertos recursos para evitar tener que pagar impuestos. Una solicitud de aclaraciones o de justificaciones puede permitir saber qué soluciones contempla la empresa para acabar con las pérdidas y obtener beneficios.
Una discordancia entre la cifra de negocios y el IVA declarado
Dado que se presentan dos declaraciones distintas para la cifra de negocios y para el IVA, puede ocurrir que los datos sean diferentes o incluso incompatibles. En este caso, la inspección fiscal no se hará esperar. Podrá acordarse una comprobación documental (contrôle sur pièces), a menos que se proponga una verificación de contabilidad completa para examinar la totalidad de los libros contables y detectar todas las anomalías. Posteriormente podrá practicarse una rectificación teniendo en cuenta una nueva base para el cálculo de sus impuestos.
La existencia de una inspección fiscal anterior
Unos años después de la primera inspección fiscal, es habitual que se programe una segunda. Su objetivo es asegurarse de que el contribuyente ha asimilado bien las normas fiscales y las aplica. Puede organizarse entonces una comprobación documental. Si se detectan nuevas anomalías, puede organizarse una nueva verificación de contabilidad seguida de una regularización fiscal . Por tanto, se recomienda cumplir al pie de la letra las obligaciones de cada empresa frente a la Administración tributaria para acabar con este tipo de procedimiento.
La reestructuración de empresas
Aunque este procedimiento es habitual, la Administración tributaria verificará si las fusiones o las aportaciones de activos se realizan de conformidad con la legislación vigente. Cuando todas ellas se realizan con exención de impuestos, una inspección fiscal se asegurará de que no se ha cometido ningún error, de forma voluntaria o involuntaria.
Transferencias de fondos entre sociedades con pérdidas y con beneficios
Aunque resulta tentador proceder de este modo para equilibrar las cuentas y evitar pagar impuestos considerables, por regla general se exige una declaración por empresa. La inspección fiscal se explica, por tanto, porque estas transferencias deben corresponder a una situación prevista por el Código General de Impuestos francés (CGI). Si no es así, podrá producirse una rectificación de los impuestos.
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