Es muy sencillo: existe un acuerdo internacional que obliga a los bancos extranjeros a transmitir cada año a la Administración tributaria francesa información bancaria relativa a sus clientes franceses.
Este acuerdo no afecta a todos los países del mundo, pero sí a una buena parte de ellos.
Si un banco extranjero sabe que usted es residente fiscal en Francia, y se encuentra en un país parte del acuerdo internacional, transmitirá entonces cada año información bancaria a la Administración tributaria francesa.
¿Cómo sabe mi banco extranjero que soy residente fiscal en Francia?
Existen varias posibilidades:
- Usted abrió su cuenta con un documento de identidad francés
- La dirección que el banco tiene registrada a su nombre es una dirección francesa
- El banco le envió un documento de autocertificación fiscal, y usted indicó un número fiscal francés
¿Qué información transmite el banco extranjero a la Administración tributaria francesa?
Por supuesto, puede variar ligeramente de un banco a otro, pero en general se trata de:
- El saldo de la cuenta
- El importe de los rendimientos financieros (intereses, etc.) abonados en la cuenta
- La fecha de apertura de la cuenta
- El nombre y la dirección del titular de la cuenta
Una vez que la Administración tributaria francesa recibe esta información, ¿qué hace con ella?
Empieza por clasificar las cuentas según su importancia: las cuentas «pequeñas» y las cuentas «grandes».
Los titulares de cuentas «pequeñas» no suelen ser objeto de una inspección fiscal, sino simplemente de un recordatorio de sus obligaciones.
Los titulares de cuentas «grandes», en cambio, reciben en general una carta (o varias) en su domicilio en la que se les pide que regularicen su situación, en principio respecto de los últimos 10 años. Se les exige un voluminoso expediente. Las consecuencias fiscales en términos de regularizaciones suelen ser importantes. Si recibe esta carta (mire en la parte superior derecha: figura la referencia 751-SD; y, en la parte superior izquierda, compruebe si el centro tributario en cuestión es un PCRP, pôle de contrôle des revenus et du patrimoine (unidad de control de rentas y patrimonio)), parece muy recomendable contar con la asistencia de un abogado fiscalista experimentado en este tipo de expedientes, con el fin de limitar las regularizaciones y de garantizar un procedimiento lo más rápido y lo menos estresante posible.







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