Para realizar operaciones personales o profesionales en el extranjero, beneficiarse de un seguro de vida ventajoso u operar con divisas, es posible que necesite abrir una cuenta en el extranjero. Como residente fiscal francés, está obligado a declararla cada año a la Administración tributaria.
Una declaración sistemática de todas sus cuentas
Cualquiera que sea el motivo que justificó la apertura de esta cuenta en el extranjero, debe saber que tiene la obligación legal de declararla cada año a Hacienda. Deberán indicarse la fecha de apertura de la cuenta y, en su caso, su fecha de cierre, pero el saldo de la cuenta no se solicita. Esta obligación existe desde el 1 de enero de 1990.
Para realizar esta declaración, deberá obtener el formulario 3916 y presentarlo junto con su declaración de la renta habitual. En este documento deberá comunicar:
• Sus apellidos, nombre y fecha de nacimiento si es usted directamente el titular de la cuenta objeto de la declaración. De lo contrario, deberá indicar estos datos respecto del titular de la cuenta en el extranjero.
• La denominación y la dirección de la entidad financiera en la que se abrió la cuenta bancaria.
• La fecha de apertura de la cuenta y, en su caso, su fecha de cierre.
• El número de cuenta correspondiente, el tipo de cuenta, es decir, corriente o de ahorro, así como el tipo de uso previsto.
Además, deberá marcar la casilla 8UU de la declaración 2042 si se trata de cuentas bancarias y/o la 8TT si se trata de seguros de vida y, en la mayoría de los casos, presentar un formulario 2047, que nuestro despacho de abogado fiscalista puede preparar.
Las sanciones en caso de falta de declaración
Este trámite es obligatorio, por lo que se expone a fuertes sanciones si decide ocultar esta cuenta a la Administración tributaria. El Código General de Impuestos francés (CGI) considera los fondos depositados en cuentas bancarias como posibles rentas no declaradas.
En caso de olvido o de incumplimiento voluntario, sepa que puede ser sancionado con una multa de hasta 10.000 euros. Si posee otras cuentas, esta medida se aplica a cada una de ellas. El propio impuesto sobre la renta podrá sufrir un recargo de hasta el 80 %. No obstante, el recargo que suele aplicarse es del 40 %. Para evitar este tipo de desenlace, se recomienda encarecidamente declarar sin falta toda cuenta que posea fuera del territorio francés; aunque la presentación de las declaraciones sigue siendo bastante técnica, puede solicitar la ayuda de un abogado fiscalista.
El caso de los seguros de vida
Para este tipo de cuenta en el extranjero, el procedimiento de declaración es algo diferente. Por lo tanto, deberá seguir este trámite al pie de la letra para asegurarse de cumplir la normativa vigente.
Si decide realizar usted mismo los trámites necesarios, deberá cumplimentar el documento 3916 o efectuar su declaración en papel libre.
Al igual que para una cuenta de depósito o de ahorro, la declaración deberá incluir el nombre y la dirección del titular y los datos de la entidad bancaria o aseguradora elegida. Deberá añadir los riesgos cubiertos por este seguro de vida. También debe comunicarse la fecha que se toma en cuenta para el inicio de las garantías.
Las sanciones previstas por el CGI para los seguros de vida
Habida cuenta del número de seguros de vida suscritos en el extranjero que no se declaran, la Ley de Presupuestos de 2013 quiso ser más severa. Prevé una multa de 1.500 euros por cada contrato de seguro de vida en el extranjero que no haya sido declarado en Francia. Va más allá, ya que la sanción alcanzará los 10.000 euros si el contrato se suscribió en un país que no tiene convenio con Francia para la transmisión de información bancaria. Esta medida se dirige en particular a los «paraísos fiscales».
Para evitar sufrir este tipo de sanción, se recomienda encarecidamente ser transparente respecto de este tipo de cuenta en el extranjero. Aunque permiten beneficiarse de condiciones ventajosas, en particular en cuanto a rentabilidad, estos contratos pueden convertirse rápidamente en un problema para todos los titulares que han optado por no seguir, u olvidado seguir, las normas fiscales vigentes. Atención: en caso de regularización espontánea de estos seguros de vida, deberá prepararse un expediente en general complejo, para el cual parece muy recomendable recurrir a los servicios de un abogado fiscalista. En ocasiones podrán aplicarse regularizaciones fiscales, además de las multas. Conviene ponerse en contacto con un abogado fiscalista si desea un estudio específico de su situación.
Cada vez son más los países que han firmado acuerdos con Francia. Estos acuerdos permiten a la Administración tributaria francesa ser informada, previa solicitud, de toda nueva cuenta de seguro de vida abierta fuera de su territorio. De este modo, los errores, la falta de declaraciones o los olvidos se descubren con mayor facilidad. Las sanciones no se hacen esperar para todos los contribuyentes que no hayan respetado la ley en este ámbito.
Tener una cuenta bancaria offshore en 2019: entre nuevas legislaciones y riesgos fiscales
A pesar de su sulfurosa reputación, las cuentas y sociedades establecidas en el extranjero son legales siempre que se declaren a las administraciones. Si antes era bastante sencillo eludir la fiscalidad francesa transfiriendo los fondos al extranjero, los nuevos mecanismos complican considerablemente las fugas financieras.
EAI o su versión en inglés, el AEOI por Automatic Exchange of Informations, FATCA, medios empleados por los inspectores fiscales, acuerdos internacionales: he aquí la información esencial.
Cuentas bancarias en el extranjero: ¿qué dicen los convenios internacionales?
Antes de 2014, los paraísos fiscales suponían una grave pérdida de ingresos para Francia, que tomó cartas en el asunto. Firma de acuerdos con los territorios afectados, puesta en marcha del EAI, Intercambio Automático de Información. Se ha concebido un gigantesco sistema de rastreo para descubrir a los defraudadores a escala planetaria.
2019: 102 jurisdicciones AEOI, otros tantos paraísos fiscales perdidos
A diferencia de su precursor, el TIEA (Tax Information Exchange Arrangements), que permitía a las entidades bancarias esperar a un requerimiento oficial para comunicar la información, el EAI impone a cada uno un informe anual.
Desde 2014, la NCD, Norma Común de Declaración (CRS en inglés), obliga a los Estados miembros a transmitir su información en un formato universal, lo que acelera la detección de anomalías en los servicios fiscales franceses.
Cada apertura de una cuenta bancaria en un territorio extranjero da lugar a una comunicación a las autoridades fiscales del país de origen. Los montajes se complican, puesto que los miembros signatarios también centralizan sus datos: es el intercambio multijurisdiccional.
Recurra a un experto en fiscalidad internacional para obtener más precisiones; los países que no figuran en la lista oficial de jurisdicciones AEOI (acrónimo inglés de EAI) no están necesariamente exentos de obligaciones frente a Francia. En ocasiones han firmado convenios diferentes, pero cuyo objeto se aproxima al del AEOI.
FATCA, la Foreign Account Tax Compliance Act, una ley tomada de EE. UU.
En su origen, la FATCA es una legislación estadounidense destinada a detectar el fraude fiscal a escala planetaria.
Adoptada en Estados Unidos en 2010, se aplica en Francia en virtud del acuerdo franco-estadounidense de 14 de noviembre de 2013 (Ley n.º 2014-1098, de 29 de septiembre de 2014), lo que permite a la Dirección General de Finanzas Públicas (DGFiP) ser advertida en cuanto uno de sus nacionales intenta una transferencia de fondos no declarados a través de Estados Unidos.
Se comunican entonces: la identidad civil del titular de la cuenta bancaria, el saldo detallado y los intereses generados, la dirección facilitada… En definitiva, todo lo necesario para localizarle.
Los riesgos de abrir una cuenta bancaria en territorios todavía considerados «paraísos fiscales»
En principio, estos países no le comunicarán al fisco francés. Sepa, sin embargo, que no constituyen por ello una vía libre hacia la libertad. Además de que ello no es fiscalmente legal y, por tanto, está totalmente desaconsejado (salvo que lo declare, pero ese no será su objetivo), he aquí un resumen de los obstáculos con los que posiblemente se encontrará.
Riesgo de seguridad y económico ligado a la logística
Se plantean varios problemas concretos. Abrir una cuenta discretamente implica depositar dinero en ella.
– llevándolo en mano a territorios a veces inestables desde el punto de vista gubernamental
– enviándolo por internet… sin ninguna certeza en cuanto a su destino final, puesto que, al fin y al cabo, cualquiera puede crear un escaparate en línea.
Una mala inversión, un clic irreflexivo y sus bienes se esfuman: no tiene ningún recurso judicial.
Sanciones agravadas desde octubre de 2018
El Código General de Impuestos prevé multas que pueden alcanzar los 10.000 € por cuenta y por año. A ello se añaden a menudo regularizaciones fiscales en materia de renta, e incluso del ISF (para los años anteriores a 2018) o del IFI, con un recargo del 40 o del 80 % según los casos. También se aplicarán intereses de demora, al tipo del 2,40 % anual (0,20 % mensual; 4,80 % anual para los periodos anteriores a 2018).
Por último, en determinados casos podrán añadirse sanciones penales a las sanciones fiscales.
Nuestro despacho de abogado fiscalista puede asistirle.







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